La burla de los cortes de la CFE


Escrito por Edición Ramón Zurita Sahagún Feb 16, 2010
De frente y de perfil
Ramón Zurita Sahagún

Lo que parecía un logro del gobierno federal, mejorar el servicio de suministro de energía eléctrica, parece hundirse en la mediocridad del servicio que proporciona la Comisión Federal de Electricidad.

La desaparición de Luz y Fuerza del Centro abrió un oasis de esperanza en los usuarios de esa empresa, sujeto a maltrato, chantaje, extorsión, ya que incluso el propio gobierno federal se encargó de difundir esos conceptos como parte del servicio que otorgaba CLyFC.

Se inició una campaña de desprestigio en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas como responsables del mal servicio y de la cantidad de problemas que aquejaban a la extinta empresa.

La intención era de marcar la diferencia entre la empresa que daba el servicio en los estados de México, Hidalgo, Morelos, parte de Puebla y el Distrito Federal y la que, supuestamente, alcanzaba altos de grados de eficacia en el resto del país.

El director de la CFE fue exaltado como uno de los funcionarios más eficientes del país, el que, gracias a su manejo, consiguió ubicar a la Comisión Federal de Electricidad en estados de excelencia y con certificaciones de ISO en todos sus departamentos.

Al margen quedaron las situaciones de indefinición que se viven en diversos estados del país, donde existe un gran rezago en lo tocante a pagos y demandas por servicio ineficiente y por responsabilidad en una serie de inundaciones provocadas por el manejo de las presas y las hidroeléctricas.

Todo eso quedó en el olvido en el marco comparativo que se intentó hacer entre la eficacia de una y otra empresa.

Sin embargo, al poco tiempo de la extinción de Luz y Fuerza del Centro y de pasar sus activos a la Comisión Federal de Electricidad estalló un megaescándalo en torno a fraudes y manejos irregulares, de los que pronto se deslindó el director de la CFE, Alfredo Elías Ayub.

Al parejo del escándalo se iniciaron los problemas en el suministro de energía eléctrica a los nuevos usuarios, con cortes frecuentes en diversas colonias del Distrito Federal, los que pasaban de horas a días.

Fue entonces cuando el gobierno federal intentó vender la idea de supuestos sabotajes por parte de los trabajadores pertenecientes al SME, versión que pronto se extinguió.

Fuertes vientos acusaron mayor desazón en los nuevos usuarios de la poderosa CFE y nuevamente transcurrieron varios días para que el suministro de electricidad llegara a esas zonas afectadas.

Inundaciones recientes mostraron que la capacidad de la CFE no es suficiente para atender la necesidad de los usuarios del servicio eléctrico y, otra vez, los paganos fueron los vecinos de diversas colonias.

Aquí ya no cupieron las responsabilidades que se le pretendió endosar a las acciones de resistencia emprendidas por los sindicalistas del SME y con la idea de desdibujar el movimiento del SME, mejor dejaron de culparlos de actos de sabotaje.

Cuatro meses después de la acción gubernamental de mostrar los efectos descarnados de la corrupción que motivaron la desaparición de LyFC, la inoperatividad de la CFE queda patente con las grandes fallas y la carencia de operatividad de la empresa que dirige a control remoto Alfredo Elías Ayub.

Son diversas las delegaciones que sufren de los cortes constantes de luz por parte de la CFE, sin que medie explicación alguna y para colmo de males, los encargados de informar sobre las causas de las fallas eléctricas no contestan jamás los teléfonos designados para ello.

En la delegación Magdalena Contreras como en otras más las fallas se acumulan y hasta tres o cuatro ocasiones por día sufren variaciones en las entradas y salidas de luz, con apagones constantes por varias horas, sin importar si es de día o de noche.

Como si el deterioro de los aparatos eléctricos no les importara en lo absoluto, los trabajadores de la CFE muestran un total cinismo en cuanto a los costos del servicio, argumentando que los cobros serán los mismos que se venían pagando, sin importar si el uso de la energía eléctrica es mayor o menor, hasta que las cosas se regularicen.

Y la pregunta que surge es si para empeorar el servicio fue que se extinguió una empresa casi centenaria y se lanzó a la calle a cuarenta mil trabajadores o es que detrás de esa decisión gubernamental se encuentran otras razones, hasta el momento ocultas.