Riesgo eléctrico en el Valle de México

La red eléctrica del valle de México está en riesgo. Parte de su equipo ya superó su vida útil de 31 años, lo que ha provocado fallas en el suministro de electricidad de mil tres minutos al año por usuario; esto también ha obligado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que dirige Alfredo Elías Ayub, a atender el servicio con plantas de particulares, “lo que pone en peligro la operación del sistema”.

Así lo señala el propio documento de la CFE entregado a la Secretaría de Hacienda para que le autorice el proyecto de inversión de infraestructura económica y terminar, lo que no pudo hacer la última administración de Luz y Fuerza del Centro, la construcción y puesta en servicio de seis subestaciones eléctricas y una línea de transmisión en el Estado de México y el Distrito Federal que requiere, a pesar de todo, apenas de 11 millones 557 mil pesos. Las obras comenzarían de inmediato y terminarían en diciembre de este año, con lo que se incrementará la capacidad de transmisión en 230 kV.

En la descripción del proyecto la CFE dice: (se busca) “resolver problemas operativos que ponen en riesgo la seguridad de la comunidad y que impiden contar con capacidad para atender servicios que actualmente son alimentados con plantas generadoras particulares y además ponen en peligro la operación del sistema”.

Las obras a concluir son: puesta en servicio de la subestación Valle de México, donde hubo fallas en el aislamiento, y “se espera que el proveedor Siemens corrija esta problemática”; terminación y puesta en servicio de las subestaciones Vallejo, San Ángel, El Olivar SF6, Coyoacán SF6 y Victoria, más la línea de transmisión Taxqueña-Odón de Buen. En las del Valle de México y Vallejo hay equipo con antigüedad aproximada de 38 años (la vida útil es de 31).

Si no se concluyen las obras, la CFE advierte que “no seria posible garantizar el suministro de energía eléctrica con la calidad, confiabilidad y seguridad requerida por los diferentes usuarios del área de influencia del proyecto; esto implicaría una reducción en los ingresos para la CFE por venta de energía, restricciones en el sistema, un incremento en el costo de explotación de la CFE, reflejándose un efecto adverso en el crecimiento económico de las zonas y en el producto interno bruto”.