La waka waka de Cananea y los bafana bafana
Política cero
Jairo Calixto Albarrán

Pocas imágenes tan conmovedoras, tan entrañables, como la del secretario del Trabajo, el señor Lozano, siempre sensible y humanista que, en su denodada lucha contra el proletariado sin cabeza, siempre ofrece salidas honrosas a pesar de colgarse de lo más blanco del sindicalismo pando. Por ejemplo, después de la toma momentánea que se ha eternizado de las instalaciones de la compañía de Luz y Fuerza del Centro, ya anunció que de manera generosísima la CFEliz ya recontrató a 379 trabajadores de los 14 mil adscritos al SME, para que sepan lo que es pertenecer a una compañía de clase mundial. Así, con la toma de la mina de Cananea, que no está situada en una loma, este émulo de Gandhi que ha venido a metrosexualizar las relaciones obrero-patronales, ya anunció en pomposa ceremonia, con la venia del Grupo México, que, gracias a la caída de los rijosos trabajadores que no quisieron pasar del “Sí se puede” al “Ya se pudo”, Cananea se convertirá en un centro de producción y desarrollo primermundista. Una cosa fabulosa que hará ver a Manhattan como una comunidad provinciana y a Vancouver a la manera de un sórdido rancho, lo cual está bien para que cuando vuelva Napito de su idílico exilio dorado en tierras primermundistas no encuentre nada extraño.

Y lo mejor es que el gobierno calderónico organizó todo este show luego de tres años de huelga, antes de que los mineros se murieran esperando al Godot negociador de la Junta de Conciliación y Arbitraje. Aunque a Jelipillo le falló el timing, porque si se hubiera esperado al partido de la selección contra los bafana bafana para dar el cananeazo, nadie se hubiera dado cuenta y ahorita no habría tanto sospechosismo en el ambiente. Sólo a él se le ocurre hacer esto, antes de que enciendan las cortinas de humo del Mundial. Eso le pasa por andar a las prisas, lo bueno es que, dejando a la patria a todo dar, con narcofosas donde se produce el milagro de la multiplicación de las osamentas (menos la de Muñoz Rocha, caray), ya puede irse a Sudáfrica con la bendición de don Norbeto Rivera. ¿No es bonito que el cardenal en vez de perder el tiempo acordándose de los niños de la guardería ABC, mejor aprovechó sus conexiones con Dios para abogar por el Tri?

Pensándolo bien, Calderón hace más falta en el Mundial cantando el waka waka con el Compayito, que en esta patria donde nunca pasa nada. Sólo hay que solicitarle que, con la misma puntualidad con la que la policía de Coahuila fue a Cananea a asegurarse de que se cumplieran los mandatos de la Tremenda Corte, cuando ésta decida darle su requisada a Bours-Karam-Molinar, haga lo mismo.