El SME demandará al IMSS por malos tratos y negligencia médica
Al electricista Miguel Ángel Jiménez le provocaron infección en vías urinarias, dice

Cayetano Cabrera mostró a la prensa los estragos en su cuerpo, luego de permanecer 89 días en huelga de hambre
Foto Roberto García Ortiz
El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) anunció que demandará al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por presunta negligencia médica y “malos tratos” a los trabajadores que participaron en la huelga de hambre en el Zócalo y que el pasado viernes fueron trasladados al Centro Médico Nacional Siglo 21.

En las quejas incluirían también casos similares, ocurridos en clínica 26 del IMSS, así como la denuncia respectiva en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

En conferencia de prensa, los ex ayunantes manifestaron su “molestia” con los medios de comunicación que denostaron esta forma de protesta e incluso algunos la ubicaron como una farsa, señalaron.

Nuestra huelga fue tan honesta –dijo Ricardo Pérez, uno de los ex ayunantes– que fue suficiente para que el gobierno federal estableciera una mesa de diálogo para resolver un conflicto que nosotros no provocamos.

La mayoría de trabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro (LFC) que participó en el ayuno colectivo que se prolongó por casi tres meses, exhibieron reportes médicos y resultados de análisis clínicos mientras que algunos se quitaron la camisa para exhibir la reducción de su masa corporal.

La rueda de prensa, realizada en el auditorio del SME, devino reconocimiento público de los mismos electricistas a sus compañeros huelguistas, especialmente a los 14 que se encontraban en esta situación cuando, tras un acuerdo entre la dirigencia del SME, encabezada por Martín Esparza, y la Secretaría de Gobernación, aceptaron levantar la protesta en el Zócalo capitalino a cambio del establecimiento de una mesa de diálogo de alto nivel con el gobierno federal.

El objetivo del SME es que se reconozca oficialmente a su dirigencia encabezada por Martín Esparza y encuentren alternativas para la reinserción laboral de cerca de 17 mil trabajadores en resistencia. Tras el levantamiento de la huelga aceptaron enviar a los trabajadores al IMSS. Como se difundió, de los 14 referidos sólo Cayetano Cabrera, el más antiguo en el ayuno, se negó a ser atendido en el IMSS y optó por ir a un sanatorio particular. Al momento del primer acuerdo en Gobernación, el ingeniero Cabrera llevaba 89 días ingiriendo sólo agua, suero y miel.

Le siguió en antigüedad Miguel Ángel Jiménez, con 85 días, quien ayer fue el único que se presentó en silla de ruedas. Visiblemente pálido y con un diagnóstico clínico en mano, dijo que la atención recibida en el Centro Médico Nacional Siglo 21 le provocó una infección en vías urinarias, por la forma en que le fue colocada la sonda para recabar orina. Miguel Ángel, un operador de la hidroeléctrica Necaxa perdió durante el ayuno 23 kilos y, en una semana, ha perdido dos más porque presenta diversas afecciones, principalmente relacionada con el funcionamiento renal.

En tanto, Cabrera dijo que perdió 20 kilos (de 69 a 49 kilogramos) y, de acuerdo con los análisis, presenta un valor de sodio de 3 y masa corporal de 2.3; sin embargo, aclaró que aunque el médico del campamento le diagnosticó la posibilidad de presentar angina de pecho, ello fue descartado tras la realización de los exámenes correspondientes. “Sólo tengo arritmia y periodos de taquicardia”.

El ingeniero Cabrera leyó un mensaje en el que manifestó su “molestia” respecto de su caso y el de otros huelguistas calificaron como falta de ética y calidad profesional de los periodistas que sin tener pruebas, afirmó, lo difamaron a él y a otros huelguistas.

“Aquí está la guajolota (torta de tamal) y el champurrado que dicen que comía ¡No tienen idea de lo que dicen!; si hubiera comido eso, bolillo, masa, habría sido veneno para un huelguista con 80 o 90 días en huelga de hambre”, expresó al momento de despojarse de su playera y bajarse a la altura de la cadera el pantalón para hacer notar la reducción de peso.